EN LA PARROQUIA SAN FRANCISCO DE ASÍS

–BARRIO DE LA FUENTECICA-

Y EN LA PARROQUIA DE SAN ANDRÉS

-FONDÓN-

ALMERÍA


El miércoles 18 de Enero, en la Parroquia San Francisco de Asís tuvimos el Encuentro con los niños y niñas de catequesis en torno a una MEDITACIÓN-CATEQUESIS BAUTISMAL.

Participamos veinte niños/as, catequistas y las hermanas de la Comunidad. Presidió la catequesis D. Joaquín, Diácono Permanente.

 

La catequesis consistió en una meditación con los niños y niñas sobre “los regalos” que Dios nos hace en el Bautismo; a través de los signos y ritos bautismales:


-  Dios nos regala La LUZ de Cristo, en el Cirio Pascual, en la vestidura blanca, que nos ilumina por dentro y por fuera y nos hace una luz con Él.

 

-  Dios nos regala El AGUA, que nos incorpora a la Vida de Cristo, la vida plena de los hijos de Dios y nos regenera, librándonos del pecado y de la muerte.

 

-  Dios en el Bautismo nos regala y nos da a conocer su NOMBRE: PADRE, HIJO, ESPÍRITU SANTO. Y nos regala NUESTRO NOMBRE, JUNTO AL SUYO, el nombre de criatura nueva.

 

-  Dios nos regala su PALABRA. Cuando escuchamos la Palabra de Dios, El nos da más luz y más vida. Su Palabra se hace presente porque Dios está presente en nuestro Bautismo.

 

-  Dios nos regala los ÓLEOS, sobre todo el SANTO CRISMA. Dios nos unge y nos signa para Él, nos regala la vida y la misión del Hijo: SACERDOTE, PROFETA Y REY. Para que llevemos a nuestros hermanos el buen olor de Cristo.

 

Los niños y niñas participaron plenamente con su propia meditación compartida, con sus cantos, con su saber estar, con su silencio, su escucha atenta a la Palabra y a los signos y ritos.

 

Al final compartieron la alegría de haber vivido ese momento, como ellos decían “me he sentido cerca de Dios” “ahora tengo más luz” “he sentido paz y tranquilidad” “más alegría” “me he sentido muy a gusto”.

 

También, anteriormente, se realizó esta catequesis bautismal en la parroquia de San Andrés de Fondón con todos los grupos desde niños de cinco años hasta los adolescentes de 12 y 13 años, en total participaron 25. Dirigieron el encuentro las hermanas Misioneras juntamente con el Párroco D. Juan Manuel, también colaboraron y participaron el grupo de catequistas. La meditación por parte de todo el grupo fue vivencial y gozosa.

 

Es una experiencia de gracia a través de la cual los niños y niñas se sienten más cerca de Dios y descubren el Bautismo como un gran don y regalo de Dios.

El día 9 de diciembre nos reunimos  para realizar el acto de clausura de cursos correspondiente al año lectivo 2011.

En el marco del bicentenario de nuestra patria, hemos mantenido un año más el lema “Libres para elegir, responsables para actuar”, contenido que ha sido trabajado durante todo este año.

Iniciamos el acto  recibiendo  de pie a las banderas e  invitando a todos los presentes a entonar las estrofas del Himno Nacional.

Los alumnos que durante este año 2011  portaron los  Símbolos Patrios, delegan en los compañeros que permanecen en el colegio, este gran honor.

Un año más que culmina…

Para algunos es el fin de una etapa… el cierre de  un ciclo….

Los alumnos de nivel inicial 5 años suben al escenario y como gesto de una etapa cumplida entregan la túnica de color que los ha identificado,  luciendo la túnica blanca a partir de ese momento. La maestra les leyó un mensaje que les preparó.

El colegio aspira a la formación integral de sus alumnos por eso damos importancia a la formación académica y a la formación en los valores del evangelio, dentro de éstos buscamos desarrollar los relacionados con la convivencia, los que construyen la fraternidad y el compañerismo. Como todos los años se reconoce a los alumnos que fueron elegidos por sus pares como mejores compañeros y se les entrega un diploma.

También para los alumnos de 6° año culmina una etapa, la escolar, para emprender nuevos desafíos y oportunidades. Todos los alumnos desde jardinera hasta 5º año despiden a sus compañeros de 6º con una canción que prepararon con las profesoras de música.

Los alumnos de 6° año, como símbolo de que la etapa ha terminado dejan la insignia escolar  y sus padres les colocan la corbata que formará parte del uniforme de educación media.

Mientras los padres les colocaban la corbata la maestra les leyó un mensaje: trabajaron mucho, sin descuidar los detalles, compartiendo y ayudándose a crecer. Disfrutamos juntos….

Junto a tu familia quisimos educarte en la fe, en libertad, sembrando valores y conocimientos que los ayudarán a crecer como personas. Seguramente que los logros que el colegio consiguió, gracias al esfuerzo de toda la comunidad, se convirtieron en un paso importante y significativo en la vida de cada uno de ustedes y de sus familias.

Hoy una mezcla de sentimientos nos conmociona: alegría por llegar a la finalización del curso… constatar logros… y comenzar unas merecidas vacaciones….nostalgia porque despedimos a una nueva promoción de niños y niñas, a la que como colegio vimos crecer…. Expectativas e inquietudes  por el nuevo camino que van a transitar…

Les decimos que sigan estudiando con entusiasmo y responsabilidad, así podrán alcanzar sus sueños,  la vida es aprender siempre, en todas partes   y hasta el final. Continúen trabajando  en torno a los valores de Jesús que les trasmitimos, que les permitirán ser buenas personas y tender redes de solidaridad, paz y amor.

Para finalizar este acto académico después de despedir a los Pabellones Patrios, los padres de la comisión, exalumnos, alumnos y hermanas, orientados por la profesora de teatro hicieron una representación del Pesebre Viviente.

De patio en patio, de jardín en jardín y de sala en sala se fue internando en las mansiones celestiales, hasta que desembocó en lo que tendría que ser la oficina de Tata Dios. Por supuesto, estaba abierta también ella de par en par. Titubeó un poquito antes de entrar. Pero en el cielo todo termina por inspirar confianza. Así que penetró en la sala ocupada en su centro por el escritorio de Tata Dios. Y sobre el escritorio estaban sus anteojos. Nuestro amigo no pudo resistir la tentación — santa tentación al fin — de echar una miradita hacia la tierra con los anteojos de Tata Dios. Y fue ponérselos y caer en éxtasis. ¡Que maravilla! Se veía todo clarito y patente. Con esos anteojos se lograba ver la realidad profunda de todo y de todos sin la menor dificultad. Pudo mirar profundo de las intenciones de los políticos, las auténticas razones de los economistas, los sufrimientos de las dos terceras partes de la humanidad. Todo estaba patente a los anteojos de Dios.

Entonces se le ocurrió una idea. Trataría de ubicar a su socio de la financiera para observarlo desde esta situación privilegiada. No le resulto difícil conseguirlo. Pero lo agarró en un mal momento. En ese preciso instante su colega esta estafando a una pobre mujer viuda mediante un crédito bochornoso que terminaría de hundirla en la miseria por sécula seculorum. (En el cielo todavía se entiende latín). Y al ver con meridiana claridad la cochinada que su socio estaba por realizar, le subió al corazón un profundo deseo de justicia. Nunca le había pasado en la tierra. Pero, claro, ahora estaba en el cielo. Fue tan ardiente este deseo de hacer justicia, que sin pensar en otra cosa, buscó a tientas debajo de la mesa del banquito de Tata Dios, y revoleándolo por sobre su cabeza lo lanzó a la tierra con una tremenda puntería. Con semejante teleobjetivo el tiro fue certero. El banquito le pegó un formidable golpe a su socio, tumbándolo allí mismo.

En ese momento se sintió en el cielo una gran algarabía. Era Tata Dios que retornaba con sus angelitos, sus santas vírgenes, confesores y mártires, luego de un día de picnic realizado en los collados eternos. La alegría de todos se expresaba hasta por los poros del alma, haciendo una batahola celestial.

Nuestro amigo se sobresalto. Como era pura alma, el alma no se le fue a los pies, sino que se trató de esconder detrás del armario de las indulgencias. Pero ustedes comprenderás que la cosa no le sirvió de nada. Porque a los ojos de Dios todo está patente. Así que fue no más entrar y llamarlo a su presencia. Pero Dios no estaba irritado. Gozaba de muy buen humor, como siempre. Simplemente le preguntó qué estaba haciendo.

La pobre alma trató de explicar balbuceando que había entrado a la gloria, porque estando la puerta abierta nadie la había respondido y el quería pedir permiso, pero no sabía a quién.

-No, no — le dijo Tata Dios — no te pregunto eso. Todo está muy bien. Lo que te pregunto es lo que hiciste con mi banquito donde apoyo los pies.

Reconfortado por la misericordiosa manera de ser de Tata Dios, el pobre tipo fue animado y le contó que había entrado en su despacho, había visto el escritorio y encima los anteojos, y que no había resistido la tentación de colocárselos para echarle una miradita al mundo. Que le pedía perdón por el atrevimiento.

-No, no — volvió a decirle Tata Dios — Todo eso está muy bien. No hay nada que perdona. Mi deseo profundo es que todos los hombres fueran capaces de mirar el mundo como yo lo veo. En eso no hay pecado. Pero hiciste algo más. ¿Qué pasó con mi banquito donde apoyo los pies?

Ahora sí el ánima bendita se encontró animada del todo. Le contó a Tata Dios en forma apasionada que había estado observando a su socio justamente cuando cometía una tremenda injusticia y que le había subido al alma un gran deseo de justicia, y que sin pensar en nada había manoteado el banquito y se lo había arrojado por el lomo.

-¡Ah, no! — volvió a decirle Tata Dios. Ahí te equivocaste. No te diste cuenta de que si bien te había puesto mis anteojos, te faltaba tener mi corazón. Imagínate que si yo cada vez que veo una injusticia en la tierra me decidiera a tirarles un banquito, no alcanzarían los carpinteros de todo el universo para abastecerme de proyectiles. No m’hijo. No. Hay que tener mucho cuidado con ponerse mis anteojos, si no se está bien seguro de tener también mi corazón. Sólo tiene derecho a juzgar, el que tiene el poder de salvar.

-Vuelve ahora a la tierra. Y en penitencia, durante cinco años reza todo los días esta jaculatoria: “Jesús, manso y humilde de corazón dame un corazón semejante al tuyo”.

Y el hombre se despertó todo transpirado, observando por la ventana entreabierta que el sol ya había salido y que afuera cantaban los pajaritos.

Hay historias que parecen sueños. Y sueños que podrían cambiar la historia.

Este cuento nos sirvió para reflexionar junto con el evangelio de Lucas 1, 26 – 38.

Nos despedimos sabiéndonos invitados a continuar con Cristo la tarea de construir el Reino, anunciandola BuenaNuevadel Evangelio. Dimos gracias a Dios por todo lo que nos ha regalado durante este año en el colegio. Le pedimos  a nuestra Madre, María, que nos acompañe siempre, que proteja nuestras familias y nos ayude a continuar sirviendo con alegría.

Diciembre es un mes entrañable, lleno de belleza y de encanto. Es el mes del ADVIENTO, lo que significa ilusión y esperanza. Es el mes dela INMACULADA, estampa de limpieza y hermosura, afirmación de nuestros mejores sueños, estrella brillante en nuestro horizonte. Y es el mes dela NAVIDAD, cuando Dios se hizo niño y ternura, cuando recibimos mensajes de renovación y alegría desbordante, de vida familiar, de paz y deseos de felicidad para todos, de cercanía a los pequeños y a los que sufren, de apertura al Dios que quiere nacer en nosotros.

Como comunidad educativa del Colegio Misioneras del Sagrado Corazón, el día 5 de diciembre nos reunimos delante del Señor para dar gracias por tanto bien recibido, para reconocer y celebrar su presencia en medio nuestro a lo largo de este año 2011.

La Eucaristíafue preparada entre todos los que formamos parte del Colegio (niños, padres, maestros, profesores, catequistas, Hnas.). Los niños de 3º y 4º años representaron el cuento: “Los anteojos de Dios” de Mamerto Menapace. Para quienes no lo conocen dice así:

“El cuento trata de un difunto. Anima bendita camino del cielo donde esperaba encontrarse con Tata Dios para el juicio sin trampas y a verdad desnuda. Y no era para menos, porque en la conciencia a más de llevar muchas cosas negras, tenía muy pocas positivas que hacer valer. Buscaba ansiosamente aquellos recuerdos de buenas acciones que había hecho en sus largos años de usurero. Había encontrado en los bolsillos del alma unos pocos recibos “Que Dios se lo pague”, medio arrugados y amarillentos por lo viejo. Fuera de eso, bien poca más. La cercanía del juicio de Tata Dios lo tenía a muy mal traer.

Se acercó despacito a la entrada principal, y se extraño mucho al ver que allí no había que hacer cola. O bien no había demasiados clientes o quizá los trámites se realizaban sin complicaciones.

Quedó realmente desconcertado cuando se percató no sólo de que no se hacía cola sino que las puertas estaban abiertas de par en par, y además no había nadie para vigilarlas. Golpeó las manos y gritó el Ave María Purísima. Pero nadie le respondió. Miró hacia adentro, y quedó maravillado de la cantidad de cosas lindas que se distinguían. Pero no vio a ninguno. Ni ángel, ni santo, ni nada que se le pareciera. Se animó un poco más y la curiosidad lo llevó a cruzar el umbral de las puertas celestiales. Y nada. Se encontró perfectamente dentro del paraíso sin que nadie se lo impidiera.

-¡Caramba — se dijo — parece que aquí deber ser todos gente muy honrada! ¡Mirá que dejar todo abierto y sin guardia que vigile!

Poco a poco fue perdiendo el miedo, y fascinado por lo que veía se fue adentrando por los patios de la Gloria. Realmente una preciosura. Era para pasarse allí una eternidad mirando, porque a cada momento uno descubría realidades asombrosas y bellas.

De patio en patio, de jardín en jardín y de sala en sala se fue internando en las mansiones celestiales, hasta que desembocó en lo que tendría que ser la oficina de Tata Dios. Por supuesto, estaba abierta también ella de par en par. Titubeó un poquito antes de entrar. Pero en el cielo todo termina por inspirar confianza. Así que penetró en la sala ocupada en su centro por el escritorio de Tata Dios. Y sobre el escritorio estaban sus anteojos. Nuestro amigo no pudo resistir la tentación — santa tentación al fin — de echar una miradita hacia la tierra con los anteojos de Tata Dios. Y fue ponérselos y caer en éxtasis. ¡Que maravilla! Se veía todo clarito y patente. Con esos anteojos se lograba ver la realidad profunda de todo y de todos sin la menor dificultad. Pudo mirar profundo de las intenciones de los políticos, las auténticas razones de los economistas, los sufrimientos de las dos terceras partes de la humanidad. Todo estaba patente a los anteojos de Dios.

Entonces se le ocurrió una idea. Trataría de ubicar a su socio de la financiera para observarlo desde esta situación privilegiada. No le resulto difícil conseguirlo. Pero lo agarró en un mal momento. En ese preciso instante su colega esta estafando a una pobre mujer viuda mediante un crédito bochornoso que terminaría de hundirla en la miseria por sécula seculorum. (En el cielo todavía se entiende latín). Y al ver con meridiana claridad la cochinada que su socio estaba por realizar, le subió al corazón un profundo deseo de justicia. Nunca le había pasado en la tierra. Pero, claro, ahora estaba en el cielo. Fue tan ardiente este deseo de hacer justicia, que sin pensar en otra cosa, buscó a tientas debajo de la mesa del banquito de Tata Dios, y revoleándolo por sobre su cabeza lo lanzó a la tierra con una tremenda puntería. Con semejante teleobjetivo el tiro fue certero. El banquito le pegó un formidable golpe a su socio, tumbándolo allí mismo.

En ese momento se sintió en el cielo una gran algarabía. Era Tata Dios que retornaba con sus angelitos, sus santas vírgenes, confesores y mártires, luego de un día de picnic realizado en los collados eternos. La alegría de todos se expresaba hasta por los poros del alma, haciendo una batahola celestial.

Nuestro amigo se sobresalto. Como era pura alma, el alma no se le fue a los pies, sino que se trató de esconder detrás del armario de las indulgencias. Pero ustedes comprenderás que la cosa no le sirvió de nada. Porque a los ojos de Dios todo está patente. Así que fue no más entrar y llamarlo a su presencia. Pero Dios no estaba irritado. Gozaba de muy buen humor, como siempre. Simplemente le preguntó qué estaba haciendo.

La pobre alma trató de explicar balbuceando que había entrado a la gloria, porque estando la puerta abierta nadie la había respondido y el quería pedir permiso, pero no sabía a quién.

-No, no — le dijo Tata Dios — no te pregunto eso. Todo está muy bien. Lo que te pregunto es lo que hiciste con mi banquito donde apoyo los pies.

Reconfortado por la misericordiosa manera de ser de Tata Dios, el pobre tipo fue animado y le contó que había entrado en su despacho, había visto el escritorio y encima los anteojos, y que no había resistido la tentación de colocárselos para echarle una miradita al mundo. Que le pedía perdón por el atrevimiento.

-No, no — volvió a decirle Tata Dios — Todo eso está muy bien. No hay nada que perdona. Mi deseo profundo es que todos los hombres fueran capaces de mirar el mundo como yo lo veo. En eso no hay pecado. Pero hiciste algo más. ¿Qué pasó con mi banquito donde apoyo los pies?

Ahora sí el ánima bendita se encontró animada del todo. Le contó a Tata Dios en forma apasionada que había estado observando a su socio justamente cuando cometía una tremenda injusticia y que le había subido al alma un gran deseo de justicia, y que sin pensar en nada había manoteado el banquito y se lo había arrojado por el lomo.

-¡Ah, no! — volvió a decirle Tata Dios. Ahí te equivocaste. No te diste cuenta de que si bien te había puesto mis anteojos, te faltaba tener mi corazón. Imagínate que si yo cada vez que veo una injusticia en la tierra me decidiera a tirarles un banquito, no alcanzarían los carpinteros de todo el universo para abastecerme de proyectiles. No m’hijo. No. Hay que tener mucho cuidado con ponerse mis anteojos, si no se está bien seguro de tener también mi corazón. Sólo tiene derecho a juzgar, el que tiene el poder de salvar.

-Vuelve ahora a la tierra. Y en penitencia, durante cinco años reza todo los días esta jaculatoria: “Jesús, manso y humilde de corazón dame un corazón semejante al tuyo”.

Y el hombre se despertó todo transpirado, observando por la ventana entreabierta que el sol ya había salido y que afuera cantaban los pajaritos.

Hay historias que parecen sueños. Y sueños que podrían cambiar la historia.

Este cuento nos sirvió para reflexionar junto con el evangelio de Lucas 1, 26 – 38.

Nos despedimos sabiéndonos invitados a continuar con Cristo la tarea de construir el Reino, anunciandola BuenaNuevadel Evangelio. Dimos gracias a Dios por todo lo que nos ha regalado durante este año en el colegio. Le pedimos  a nuestra Madre, María, que nos acompañe siempre, que proteja nuestras familias y nos ayude a continuar sirviendo con alegría.

20th dic, 2011

Festival Folklórico

El 18 de noviembre realizamos la fiesta folklórica, en el marco del Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental. Esto es un motivo de fiesta para todos los ciudadanos. Se cumplen 200 años de la Consolidacióndel Estado de la República Oriental del Uruguay.

De este proceso Independentista da cuenta el logotipo seleccionado como símbolo de los festejos y conmemoraciones propias del Bicentenario Oriental 1811- 2011.

El presente año, nos convoca a recordar y valorar los hechos históricos ocurridos y a nuestro Prócer.

Artigas era un católico confeso, iniciado en la fe desde la primera infancia. Quién estuvo siempre acompañado por los Padres Franciscanos, quienes le brindaron el apoyo incondicional y el auxilio espiritual.

En él, la orden franciscana influyó de un modo fundamental desde su niñez, y  a lo largo de toda su vida, en la forma de entender el mundo y de actuar sobre él.

Las virtudes franciscanas de pobreza, humildad, obediencia, caridad y pureza guiaron su accionar.

Con un profundo humanismo cristiano que privilegia  ante todo a los más débiles y necesitados, eligió una opción evangélica y preferencial por los pobres.

Todos los niños  del colegio representaron distintos bailes, poemas y cantos propios de la época. Recordando la vida urbana y rural de nuestros antepasados; haciendo una recreación de algunas de las costumbres de esa época.

Finalizo la fiesta con el “Pericón Nacional”, danza bailada en el coloniaje. De gran prestigio entre los criollos.

El pericón nacional tiene una serie de figuras, que realizan las parejas, guiadas por un bastonero. Balanceos, espejitos, ruedas, valsecitos y cadenas son algunas de las figuras, entre las que se intercalan las relaciones, tan disfrutadas por ser mensajes llenos de picardía que se intercambian las parejas. La figura del pabellón nacional con los colores de la patria, en su trenzar y destrenzar de pañuelos, formandola BanderaOriental,  prestigia   su acento patriótico, que la ha convertido en nuestra gran danza nacional.

 

14th dic, 2011

Día Santo Tomás 2011

Hola a todos!!
Este año también nos ha tocado organizar un puesto de venta de productos tradicionales para el 21 de diciembre, día de SANTO TOMÁS.
Estaremos en la PLAZA de GIPUZKOA de Donostia-San Sebastian.

Todo lo recaudado se destinará para las Misiones.

Como todos los años, necesitamos de la ayuda y colaboración de todos para que esto salga adelante.
Solemos hacer dos turnos:

Turno de MAÑANA: 8:00 – 15:00

Turno de TARDE:   15:00 – 22:00

Asi que si tenéis las agendas libres y queréis colaborar os animamos a ello.
Un fuerte abrazo  y muchas gracias por vuestra ayuda.


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